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EAE es una página dedicada a la realización de visitas guiadas monumentales, a la autentificación y valoración de obras de arte, así como a la elaboración de informes histórico artísticos para arquitectos restauradores:

martes, 29 de abril de 2014

El Demonio y el tabaco / The devil and tobacco

En esta estampa del s. XIX vemos al diablo alemán Krampus, dando fuego  a una mujer. 

Desde que la práctica del tabaco fuera importada a España por el marinero Rodrigo de Ayamonte en 1492, tal vicio fue condenado por la Iglesia como diabólico, al considerar que "sólo el diablo podía dar a un hombre el poder de sacar humo por la boca". Hay que tener en cuenta que a finales del s. XV que es cuando este marinero onubense importó esta práctica, la única boca que se conocía que echaba fuego era la Boca de Leviatán, es decir, el Infierno; de ahí la confusión de los inquisidores al ver a un hombre que despedía fuego por la boca y la nariz como si fuera tal máscara infernal. Frente a la condena de la Iglesia cristiana a esta práctica, otras religiones como la de los indios tupinamba de Brasil, atribuyen facultades positivas a esta planta como las de esclarecer la inteligencia y mantener gallardos y alegres a quienes usan de él. El mago, al soplar el humo del cigarro sobre los guerreros, pronunciaba estas palabras: 

"A fin de que domineís a vuestros enemigos, recibid el espíritu de la fuerza" . 

En numerosas tribus de indios del alto Amazonas, se proyectaba jugo de tabaco a los ojos del candidato a chamán, para darle el don de la clarividencia. Igualmente, observadores españoles de los comportamientos de los indios del Nuevo Mundo interpretaron que los trances inducidos por el tabaco, daban pie a que el demonio manipulara su imaginación mientras soñaban. Todo ello contribuyó a la crítica de estas plantas por parte de la nueva Iglesia cristiana, como un componente más de la demonización de las religiones indias frente a la valía y verdad de la nueva religión evangélica.

Junto al tabaco el cacao también se demonizó, sobre todo por el riquísimo sabor de tal bebida que se consumía con placer e impedía la austeridad y frugalidad requerida en el período de Cuaresma y sobre todo en el "ayuno eclesiástico", es decir, la abstinencia de comer antes de recibir la comunión en la eucaristía. De tal forma que esta última cuestión generó una disputa eclesiástica que pervivió hasta mediado el s. XVII, época en la que se estableció que se podía beber chocolate antes de recibir la Sagrada Forma.

La condena a tales plantas se enriquecía con imágenes como la que siguen tomada de una vasija del período maya. En ella vemos a un mono, uno de los animales que mejor simboliza la imagen del diablo, fumando, al tiempo que lleva un grano de cacao:



En cualquier caso y siendo el diablo el Señor del Fuego se le retrata en ocasiones prendiendo el cigarro del que quiere fumar, tal como vemos en la ilustración que encabeza esta entrada. Tradición que ha llegado hasta nuestros días y que tiene manifestaciones tan curiosas como las del diablo que aparece en el relato de Rafael Sánchez Ferlosio titulado "De plata y ónix" y publicado en su libro: El geco; Madrid, 2005.
Allí el diablo da fuego al pescador que le ha vendido su alma, y en lugar de servirse de un mechero o unas cerillas, obtiene la llama chasqueando su propio rabo, al tiempo que recita esta jaculatoria:

"Lucífere, Lucífere,
de todo fogo reye,
flámmulam mitte mihi,
ut hoc cigarro incendiem
sic ego in fide tui
perpétue perseverem"


BIBLIOGRAFÍA:

-ARAGONES ESTELLA, E.; Y Líbranos del Mal. Representaciones del Diablo en el Arte: De la Antigüedad a nuestros días; Ebook, 2016, pp. 132-ss:
https://books.google.es/books?id=QTcPAQAAQBAJ&pg=PA297&dq=aragones+estella+mal&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwiZsZLek9vRAhVJthoKHbi0DdAQ6AEIHzAB#v=onepage&q&f=false


The devil and tobacco



In this print from the 19th c. we can see the German devil Krampus lighting a cigarette for a woman.
When the use of tobacco was imported into Spain by the mariner Rodrigo de Ayamonte in 1492, the habit was condemned by the church as diabolical. It said: “only the devil could give man the power to blow smoke out of his mouth”. We have to bear in mind that at the end of the 15th century when the mariner from Huelva imported this, the only known mouth that blew out smoke was that of the Leviathan, that is to say, Hell. This might explain the confusion of the inquisitors on seeing a man who blew smoke out of his mouth and nose as if he were that infernal mask. In contrast to Christianity’s condemnation of this practice, other religions, such as the Tupinamba Indians of Brazil, attribute positive qualities to the plant such as sharpening the intelligence and making those who use it dashing and cheerful. The witchdoctor, on blowing smoke from his cigar over the warriors, pronounced these words:

“So that you might dominate your enemies, receive the spirit of power.”

In many Indian tribes of the Upper Amazon, tobacco juice was put into the eyes of those aspiring to be shaman to give them the gift of clairvoyance. Similarly, Spanish observers of the behaviour of Indians in the New World interpreted the trances brought on by tobacco as letting the devil manipulate their imagination while they dreamed. All this led to the new Christian church criticising these plants as just one more part of the demonization of the Indian religions in contrast to the valour and truth of the new evangelistic religion.

Cocoa, as well as tobacco, was a demonising influence, above all because of  the delicious flavour of the drink which, consumed with pleasure, combated the austerity and abstinence of the Lenten period.

The condemnation of such plants was embellished by images like that taken from a vessel of the Mayan period in which we see a monkey, one of the animals which better symbolises the devil, smoking whilst carrying a cocoa bean:


The smoking monkey. Detail from a vessel from the Classic Mayan era (600-750AD)

In any case the devil, being the Lord of Fire, is often portrayed lighting a cigar which he is going to smoke, as seen in the illustration at the beginning of this entry. A tradition that has come down to the present and that has such curious representations as the devil which appears in Rafael Sanchez Ferlosio’s tale “De plata y ónix” published in his book: El geco; Madrid 2005.
Here the devil gives a light to the fisherman who has sold him his soul. However, instead of using matches or a lighter, he gets a flame by snapping his own tail, while at the same time reciting this ejaculation: 
"Lucífere, Lucífere,
de todo fogo reye,
flámmulam mitte mihi,
ut hoc cigarro incendiem
sic ego in fide tui
perpétue perseverem"

BIBLIOGRAPHY

-ARAGONES ESTELLA, E.; Y Líbranos del Mal. Representaciones del Diablo en el Arte: De la Antigüedad a nuestros días; Ebook, 2016, pp. 132-ss:
https://books.google.es/books?id=QTcPAQAAQBAJ&pg=PA297&dq=aragones+estella+mal&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwiZsZLek9vRAhVJthoKHbi0DdAQ6AEIHzAB#v=onepage&q&f=false

lunes, 28 de abril de 2014

Demonizando al Enemigo / Demonising the Enemy


Fotomontaje atribuido a KJELGAARD, M.J. ca. 1940 y publicado en MUCHEMBLED, R.; Damned; 2004. Basado en el cuadro original de Ary Scheffer, La tentación de Cristo, visible en el siguiente link: http://en.wikipedia.org/wiki/Ary_Scheffer

Esta fotografía es un remedo de la tentación de Cristo en la montaña, en la que el diablo le ofrece a Jesús el gobierno de todos los reinos de este mundo, tratando de hacerle caer en la vanidad. En pleno mandato de Hitler, años 40, se publicó este fotomontaje en el que el dictador alemán se debate pensativo ante la tentadora oferta diabólica de ser el líder de todos los reinos de este mundo. Satanás es un demonio decimonónico de perfecto cuerpo musculado y atlético, dotado de unas enormes alas de murciélago; Hitler medita ante la tentación vestido con la enseña de las SS, pero bajo la chaqueta enseña grandes pantalones y abultados zapatos, en una postura que recuerda al cómico Charlot y que convierte al dictador alemán en un payaso al servicio del diablo.
La demonización del Enemigo es tan antigua como la Humanidad, pretender que tal protagonismo sólo lo ostentara Hitler es olvidarse de curiosas identificaciones diabólicas que han aflorado a lo largo de la Historia para caracterizar al dictador y jerarca en el poder.
 Unas décadas anteriores a la demonización del nazismo la ideología comunista había recibido su consiguiente condena y ya en el s. XX el periódico World editado en Nueva York, en su edición del 18 de Febrero de 1920, habla del nacimiento de un diablo en Rusia, al igual que se condenaban las reformas sociales y políticas practicadas en este país al amparo de la Revolución Soviética, como un triunfo del diablo.
 El anarquismo y su furia de atentados también conoció la demonización. Como tal lo condena Gaudí en la Sagrada Familia (1882) donde esculpe a un obrero anarquista al que un temible diablo le ofrece una bomba Orsini:


Gaudí, Sagrada Familia: La tentación del hombre (1895)

La demonización no conoce razas ni fronteras, sobre todo si se trata de condenar al hombre más poderoso de la tierra. Ya en el s. XXI y recurriendo de nuevo a la similitud entre el demonio cristiano y un poderoso mandatario, una serie sobre la Biblia del canal norteamericano History Channel emitida en la primavera del 2013 elegía para encarnar al diablo a un actor negro de claro parecido con el actual presidente estadounidense Barak Obama:


Demonising the Enemy



A photomontage attributed to KJELGAARD, M.J. c. 1940 and published in MUCHEMBLED, R.; Damned 2004. Based on the original painting by Ary Scheffer, The Temptation of Christ, which can be seen in the following link:

This photo is an imitation of the temptation of Christ in the mountains in which the devil offers Christ the governance of all the kingdoms of this world, tempting him to vanity. In the 40s, in the middle of Hitler’s rule, this photomontage was published showing the German dictator pensively considering the  tempting offer of the devil to be the leader of all the kingdoms of this world. Satan here is a nineteenth-century demon, well-endowed with an athletic, muscular body and huge bat’s wings. Hitler is seen here meditating on the temptation with the SS emblem on his jacket. However, he is also wearing large pants and oversized shoes in a posture reminiscent of the comedian, Charlie Chaplin, which turns the German dictator into a clown at the service of the devil.
The demonisation of one’s enemy is a practice as old as mankind. To imagine  that the only protagonist is Hitler would be to forget curious diabolical identifications used to characterise dictators and the hierarchy throughout the course of history.
A few decades before the demonisation of Nazism the communist ideology had received its corresponding condemnation in the 20th c. In the World newspaper, edited in New York, in its edition of February 18, 1920, in which it spoke of the birth of the devil in Russia, while at the same time condemning the social policies and reforms being carried out under the auspices of the Soviet revolution as a triumph of the devil.
Anarchism and its furious attacks was also demonised by Gaudi’s sculpture in the Sacred Family (1882) which shows an anarchist worker being offered an Orsini bomb by a fearsome devil:

Gaudi, the Sacred Family, the Temptation of Man (1895)


Demonisation knows no boundaries of creed or colour, especially if it entails condemning the most powerful person on Earth. In this, the 21st c. recurring once more to similarities between a Christian demon and a powerful ruler, a series on the Bible broadcast by the Northamerican  History Channel in the spring of 2013 chose an American negro actor of striking similarity to the current American president, Barak Obama, to play the devil:

sábado, 26 de abril de 2014

El demonio vestido de azul / The devil in a blue dress

El título tan conocido puede recordarnos al thriller americano protagonizado por Denzel Washington en los años 90, si volvemos un poco más atrás encontramos una canción mejicana homónima que triunfó en los 60; pero si retrocedemos varios siglos encontramos realmente el origen de tal vestimenta azulada del diablo.


Así lo pinta el Bosco en la tabla central del Carro del Heno, c. 1516 (Madrid, Museo del Prado):

Este diablillo azul que usa su trompa como una flauta y enseña una cola ocelada como una pluma de pavo real, nos indica que el color azul remite a tal ave del Paraíso y empieza a usarse en el arte simbolizando a Lucifer, a ppios. del s. XVI. El color marino tiñe la piel del diablo como imitación a los arcángeles que desde época bajomedieval visten plumas oceladas y de vistosos colores que remiten a la llamativa cola de esta ave. En los ángeles este revestimiento iconográfico tiene un significado positivo y alude a la eternidad que simboliza el pavo real, ya que los bestiarios de la época dicen que su carne no se pudre nunca, como tal alude a lo imperecedero y perenne de la vida eterna.

Los demonios como ángeles superiores que también fueron, se revisten de detalles iconográficos que recuerdan al pavo, tales como la cresta en la cabeza, sus alas características y sobre todo una coloración azulada en su piel que recuerda al tono característico de esta ave.  El uso de la simbología del pavo real se produce en una época artística -Renacimiento- en la que abunda en la iconografía el episodio de la caída de los ángeles rebeldes, y se incide por tanto, en el motivo de su desobediencia. De la misma manera que el pavo real es la más bella ave del Paraíso, Lucifer es el más bello de los ángeles, y ambos por su atractivo representan la vanidad y soberbia que provocó la caída del diablo. Además tal vestimenta identifica al ángel caído con un querubín, imaginado en el arte con color azul frente a la coloración roja propia de los serafines, quienes frente a la revuelta de sus compañeros permanecieron fieles a Dios y custodios del Paraíso.
La necesaria confirmación textual a tal tono de la piel diabólica la proporciona la historiadora de la brujería, Mª Tausiet (2007), respecto a la hechicera de Zaragoza Cándida Gombal, quien dice que invocaba al diablo de esta manera:
"estando de rea sola en su casa, absente su marido, sahumava con los dichos perfumes al demonio y le invocaba para que viniese, como en efecto vino en figura de hombre alto y dispuesto vestido de azul"
 En este testimonio del año 1597, la misma bruja nos describe al diablo “como un hombre alto y dispuesto”, descripción que indica el atractivo físico del personaje que remite a la nueva visión del demonio en el s. XVI en la que destaca por su belleza, resumiendo con este aspecto la vinculación cada vez más frecuente de la soberbia con el lujo y la presunción.
En la imaginería diabólica cuando se ha tratado de destacar su atractivo y belleza se ha elegido la identidad de Lucifer. El ángel caído triunfó en las representaciones artísticas decimonónicas en las que además de su apolínea imagen se destacaba la osadía y valor de enfrentarse contra su Creador y encabezar una exitosa revuelta.

Todavía en el s. XX pervive la iconografía de Lucifer como pavo real en una comunidad religiosa establecida en las montañas de Irak. Hablamos de los yazidíes asentados en Lalish quienes adoran a un ángel que desobedeció a su Creador y fue por ello condenado al Infierno. Una vez allá su arrepentimiento le llevó a derramar lágrimas que apagaron las llamas del Averno, y como tal fue perdonado y elevado a la categoría de representante de Dios en la tierra. Tal enviado se llama Melek Taus y se retrata con aspecto de un bellísimo pavo real, siendo sus colores principales, el verde y el azul, sagrados en tal credo y por tanto privativos de esta divinidad:



BIBLIOGRAFÍA:

-ARAGONES ESTELLA, E.; Y Líbranos del Mal. Representaciones del Diablo en el Arte: De la Antigüedad a nuestros días; Ebook, 2016, pp. 122-ss:


The devil dressed in blue


          This well-known title reminds us of the American thriller with Denzel Washington from the 90s. If we go back a little further we will find a Mexican song with the same title which was a hit in the 60s. However, we have to go back several centuries to find the true origin of the blue clothing of the devil. 

        Here is how Bosch painted him in the central panel of the Haywain, c. 1516 (Madrid, Prado Museum).



         This little blue devil who uses his nose as a flute and has a tail with eye-shaped spots like a peacock’s feather, shows us that the colour blue has its origin in that bird of paradise and began to be used in art to symbolise Lucifer at the beginning of the16th c. The devil’s skin is dyed navy-blue in imitation of the archangels which from the period of the lower Middle Ages wear feathers with eye-shaped spots and gaudy colours which go back to the striking tail of this bird. This iconographic dressing up has a positive significance in the angels as it alludes to eternity as symbolised by the peacock. The bestiaries of that period say that its flesh never rots it alludes to the imperishable and everlasting nature of eternal life.

          The demons, like the higher angels that they were, are clothed with iconographic details that remind us of the peacock, such as the crest on its head, its characteristic wings and, above all, the blue skin colouring which reminds us of the characteristic colour of this bird. The use of peacock symbology comes about in an artistic period – the Renaissance – in which there is an abundance of iconography referring to the fall of the rebellious angels which harps on the motive of disobedience. In the same way that the peacock is the most beautiful bird in Paradise, Lucifer is the most beautiful of the angels and both, because of their attractiveness, represent the pride and vanity which caused the fall of the devil. That colour clothing also identifies the fallen angel with a cherubim, portrayed with the colour blue in art in contrast to the red colouring appropriate to the seraphim, who faced with the revolt of their fellows remained faithful to God and custodians of Paradise. 

          The necessary textual confirmation of that diabolic skin colour is provided by the historian of witchcraft, Mª Tausiet (2007), who refers to the Zaragozan witch, Candida Gombal, invoking the devil in the following fashion:

“while in custody in her own house, her husband being absent, she offered perfumed incense to the devil, invoking him to come, whereupon he did so in the form of a tall, handsome man dressed in blue”.

In this testimony from the year 1597, the same witch describes the devil “as a tall and handsome man”, a description which indicates the physical attractiveness of the devil, which goes back to the new vision of the devil in the 16th c. emphasising his beauty, and the increasingly more frequent link between pride and luxury and conceit.
   
In diabolic imagery when it comes to emphasising the attractive and beautiful Lucifer is the model chosen. The fallen angel wins out in the nineteenth-century representations in which, besides his Apollo-like image, his daring and the audacity  with which he confronts his creator in heading a successful rebellion.

The iconography of Lucifer portrayed as a peacock lives on in the 20th c. in a religious community in the mountains of Irak. We are talking of the Yazadi of Lalish who adore an angel who disobeyed his Creator for which he was condemned to Hell. Once there his tears of repentance extinguished the flames of Hell leading to his being forgiven and raised to the position of God’s representative on Earth. He is called Melek Taus and is portrayed as a very beautiful peacock; its main colours being green and blue, sacred in that creed and hence exclusive to that divinity:



BIBLIOGRAPHY

-ARAGONES ESTELLA, E.; Y Líbranos del Mal. Representaciones del Diablo en el Arte: De la Antigüedad a nuestros días; Ebook, 2016, pp. 122-ss:

jueves, 24 de abril de 2014

Prohibido el amarillo / The forbidden yellow.

Prohibido el amarillo


Fotograma de la película Rosemary’s Baby

La archifamosa película de R. Polanski: Rosemary’s baby (1968) muestra un color gualdo predominante, perceptible en la decoración de la casa, el ajuar y la ropa de la protagonista. Tal tono se ha interpretado recientemente como un color alusivo a la obsesión y patología mental en la que va incurriendo Mia Farrow a lo largo del film; tal como leemos en el libro de Montserrat Hormigos Vaquero: La semilla del diablo (2003) y en el capítulo de Jose Mª Latorre para el El demonio en el cine (2007); sin darse cuenta ambos autores que tal color alude al diablo que se va gestando en el cuerpo de la protagonista, demonizando una vez más el tono amarillo en recuerdo del carácter siniestro y funesto que a lo largo de los siglos se le ha concedido por su identificación con las ropas de los judíos, además del naranja demonizado durante siglos por su relación con el fuego y las llamas infernales. La misma novela de Ira Levin en la que se basa esta película describe al recién nacido Anticristo como un niño de ojos amarillos y pelo anaranjado.

La vinculación del amarillo y naranja con el fuego infernal ha llevado a la demonización de los pelirrojos, quienes al tener el pelo de este tono,  muestran una clara vinculación entre la cabellera flamígera con que se imaginaba a los diablos en época medieval y la conversión de estos atributos fantásticos en rasgos físicos del hombre. Desde época bajo medieval el traidor Judas aparece caracterizado con pelo pajizo y ropas amarillas, remitiendo el color gualdo al tono característico de los judíos y el pelo taheño a las llamas del infierno. Así aparece retratado en esta tabla de la Última Cena del pintor valenciano Juan de Juanes, pintada h. 1560:


Entre las supersticiones atribuidas a los dotados con tal color de pelo, está el dicho de que sólo por haber nacido pelirrojo se puede convertir en hombre-lobo. Todavía en el s. XVII, en un tratado de fisiognomía de 1650 se habla así de mal de los de pelo  pajizo: "Pelo bermejo es de todas maneras abominable, porque muestra un ánimo feroz y cruel, y que con trabajo será virtuoso”.
Las muestras de la demonización de los pelirrojos se hacen más frecuentes en el s. XX y no sólo por la caracterízación del Anticristo en la citada novela de Ira Levin publicada en 1967. A ppios. de este siglo el escritor inglés Algernon Blackwood, escribe la obra titulada The Laying of a Red-Haired Ghost sobre un fantasma pelirrojo y  T. Mann había caracterizado al diablo con este color de pelo en su novela Doktor Faustus (1947).

BIBLIOGRAFÍA:

-ARAGONES ESTELLA, E.; Y Líbranos del Mal. Representaciones del Diablo en el Arte: De la Antigüedad a nuestros días; Ebook, 2016, pp. 237-ss:

The forbidden yellow


Photo from the film Rosemary’s baby

In R. Polanski’s notorious film, Rosemary’s Baby, yellow is the predominant colour, as seen in the house’s interior décor, as well as the protagonist’s wardrobe and clothing. This hue has been interpreted recently as alluding to Mia Farrow’s obsessive and pathological mental state throughout the film, as we can read in Montserrat Hormigos Vaquero’s book, La semilla del diablo (2003), and in José Mª Latorre’s chapter in “El demonio en el cine” (2007). However, neither of the authors realises that the colour in fact alludes to the devil which is in a state of gestation in the protagonist’s body.  So once again, the colour yellow is demonised in remembrance of the sad and sinister character assigned to the devil over the course of centuries to further his identification with the colour of the Jew’s clothing, as well as the colour orange demonised for centuries because of its relation to fire and the eternal flame. The very same novel by Ira Levin on which the film is based describes the newly born Antichrist as a baby with yellow eyes and orange hair.
The linking of yellow and orange to hell fire has led to the demonization of redheads who, having hair of this colour, show a clear relation to the flaming locks with which devils were imagined in the Middle Ages and the conversion of these fantastic attributes into human features. Since the lower Middle Ages the traitor Judas’ appearance has been characterised by straw-coloured hair and yellow clothing, the yellow approximating to the characteristic colour of the Jews and the red hair to the flames of hell. This is how he is portrayed in this panel from The Last Supper by the Valencian painter, Juan de Juanes, painted c. 1560:



Amongst the superstitions attributed to those endowed with this colour of hair is the saying that the mere act of being born a redhead means one can become a wolf-man. Even in the 17th c , in a treatise on physiognomy from 1650, those with straw-coloured hair are besmirched: “Red hair is abominable in every way, because it shows a fierce and cruel nature, which worked-on will be virtuous.”
Examples of demonization of redheads become more frequent in the 20th c., not only in the characterisation of the Antichrist in the afore-mentioned novel by Ira Levin. At the beginning of this century the English writer Algernon Blackwood wrote a work entitled The Laying of a Red-haired Ghost about a red-haired ghost and T. Mann had portrayed the devil with this colour hair in his novel Doktor Faustus (1947).

BIBLIOGRAPHY:

-ARAGONES ESTELLA, E.; Y Líbranos del Mal. Representaciones del Diablo en el Arte: De la Antigüedad a nuestros días; Ebook, 2016, pp. 237-ss:
https://books.google.es/books?id=QTcPAQAAQBAJ&pg=PA297&dq=aragones+estella+mal&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwiZsZLek9vRAhVJthoKHbi0DdAQ6AEIHzAB#v=onepage&q&f=false

martes, 22 de abril de 2014

La barba bifurcada como signo de maldad / The forked beard as a sign of evil


     En este fotograma de la magnífica película de Pablo Berger, Blancanieves (2011), Josep Mª Pou encarna al villano apoderado taurino. Entre otros estigmas de su maldad muestra una barba partida en dos.


Este peculiar corte de la barba no es una novedad del guionista de esta película española, en realidad es un rasgo iconográfico de gran éxito en el arte. Las primeras muestras aparecen en los siglos altomedievales, caracterizando a demonios, posesos, herejes... Se decía que tal forma de peinar la barba la practicaban grupos islámicos como los sirios y egipcios. En este sentido, la Edad Media es deudora de la tradición clásica de recurrir al peinado y la barba como rasgo iconográfico que significa poder, autoridad –pensemos por ejemplo en los faraones egipcios- y en este caso maldad. Si la observamos comprobamos como la barba bifurcada recuerda la lengua bífida de las serpientes, además de aludir a a la falsedad y dualidad de palabra con que san Juan define al diablo:
"Cuando habla la mentira, habla de lo suyo propio, porque él es mentiroso y padre de la mentira" (Jn. 8, 44).


Para poder pervivir este detalle capilar hasta el cine actual se conocen imágenes del Renacimiento:


Bolonia, Palacio Salina Amorini Bolognini de la primera mitad del s. XVI y  las cabezas que lo decoran como ésta del diablo, de 1602. (Foto de  Allanimal para Flickr).

En época Romántica:


Diablo en el Mausoleo del tenor Gayarre. Roncal (Navarra) (1891-1895). Foto expuesta en mi galería de Flickr:

   E incluso contemporánea, que han mostrado la pervivencia de la barba bífida en la imagen del diablo:

BIBLIOGRAFÍA:


-ARAGONES ESTELLA, E.; Y Líbranos del Mal. Representaciones del Diablo en el Arte: De la Antigüedad a nuestros días; Ebook, 2016, pp. 240-ss:


The forked beard as a sign of evil

In this photo from Pablo Berger’s magnificent film, Snow White (2011), Josep Mª Pou plays the villain, a bullfighter’s agent. His beard, divided in two, is another symbol of his wickedness.
This peculiar beard isn’t an invention of the scriptwriter of this Spanish film. It is, in fact, a very successful iconographic feature in art. The first examples appear in the early Middle Ages, characterising demons, heretics, people possessed by the devil. It was said that that particular way of combing the beard was practised  by Islamic people such as the Syrians and Egyptians. The Middle Ages owes this habit of using the hairstyle and beard as iconographic features to signify power and authority – witness, for example, the Egyptian Pharoahs – and in this case evil to the classical tradition. Note how the forked beard evokes the forked tongue of serpents, as well as the falseness and deceit in the spoken word of the devil defined by Saint John:
“When he speaketh a lie, he speaketh of his own: for he is a liar and the father of it.” (John 8, 44)
To show how this tiny detail has survived through the ages it suffices to observe images from the Renaissance:


The Romanticism Period:


Devil in the mausoleum dedicated to the Navarrese tenor Julián Gayarre, in Flickr.
https://www.flickr.com/photos/52462947@N03/15731550876/

   And even contemporary art, which shows the survival of the forked beard in the devil’s image:


BIBLIOGRAPHY

-ARAGONES ESTELLA, E.; Y Líbranos del Mal. Representaciones del Diablo en el Arte: De la Antigüedad a nuestros días; Ebook, 2016, pp. 240-ss:
https://books.google.es/books?id=QTcPAQAAQBAJ&pg=PA297&dq=aragones+estella+mal&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwiZsZLek9vRAhVJthoKHbi0DdAQ6AEIHzAB#v=onepage&q&f=false