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miércoles, 7 de mayo de 2014

Y Líbranos del Mal, convertido en libro

Tengo el gusto de presentarles el contenido de este Blog en formato digital ampliado, actualizado y enriquecido con notas bibliográficas, especialmente en su versión más reciente (5ª ed., 2016) puesta a la venta en Google Play:




Y LIBRANOS DEL MAL



Representaciones del diablo en el Arte: de la Antigüedad a nuestros días





Mascarón diabólico ubicado en Donostia, y fotografíado por Javier Aramburu.


Y un avance del libro a través de las portadillas que inician cada capítulo:



J. Rosat, Crucifixión mística, h. 1445. Conservada en The Art Museum, Princeton University.




Juan de Flandes, Tres tentaciones de Cristo, Políptico de Isabel la Católica
(h. 1496-1504). Conservada en The National Gallery of Washington




Peter Brueghel, detalle de La caída de los ángeles rebeldes, 1562. 
Conservada en  Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica.



J. Tissot, Tentación de Cristo en el pináculo del templo, 1895.


Detalle del Infierno del Jardín de las Delicias: El Hombre-Árbol (h. 1500-1510). 
Tabla conservada en el Museo del Prado.

V. Ambrus, dibujo para la edición ilustrada de Chaucer, Cuentos de Canterbury
Ed. Longman, 1992


Cabeza de diablo en el Palacio Salina Amorini Bolognini (Bolonia), de 1602.  
Foto de  Allanimal para Flickr.


Espero que les guste y podamos seguir manteniendo este espacio digital para cuestiones e información que puedan surgir de la lectura del libro.

Gracias¡¡¡

I have the pleasure to invite you to read my book dedicated to study the figure of Devil in Art. This book aims to fill the gap in bibliography about this subject and contribute to the historiographical study of this theme full of content and scientific interest. It analyzes the figure of the Devil in Art from Antiquity to the present day, exploring the various attributes who acquire along history and collaborating in the definition and creation of his malignant identity. The Devil is the personification of evil and its nature is set from iconic elements taken from different religions outside the Christian as classical Greco-Roman beliefs, the Jewish and Islamic creed, as well as physical features and attributes of the enemies of Christianity. With his reading we understand the superstitions attributed to redheaded people, the reason for the blue demons and evil connotations of the shadow and the reflection in the mirror. In fact, these physical and psychological traits owe much to the substrate demonic and infernal, Christian heritage, which underlines in our culture. The book is divided into five chapters that discuss the various personifications of evil, the devil in the Bible, physical traits and personality, the evil reborn in Romanticism and its fall in the Contemporary Age, and finally the triumph of diabolical temptation with the visit to his kingdom and condemnation of sins. All accompanied by numerous pictures of the different styles of art such as sculpture, painting and miniature.

If you want you can buy it in the most recent version in Google Play (5th ed., 2016):

https://play.google.com/store/books/details/Esperanza_Aragon%C3%A9s_Estella_Y_L%C3%ADbranos_del_Mal?id=QTcPAQAAQBAJ


Thank you very much¡¡

Igualmente está a la venta en formato digital en Google Play mi libro titulado:

La imagen del Mal en el Románico Navarro; Pamplona, 1996.


Les avanzo la portada:



martes, 6 de mayo de 2014

Giotto and a not so-devilish face / Giotto y una cara no tan diabólica

A principios de Noviembre del año 2011, se difundía por los medios de comunicación tanto impresos como en Internet, la noticia de que habían encontrado una cara oculta en las nubes en un fresco de Giotto pintado en 1290 para la basílica de San Francisco de Asís.

Entre otros aportamos el siguiente link:


La noticia fue proporcionada por el fraile franciscano Enzo Fortunato y estudiada por la medievalista y experta en la orden franciscana Chiara Frugoni. Ambos identifican el rostro con el de un diablo de nariz ganchuda, ojos hundidos y dos cuernos oscuros.

El supuesto rostro diabólico aparece en las nubes que configuran el lugar celestial donde ha subido ayudada por ángeles el alma de san Francisco, cuyo cuerpo reposa en la parte inferior y es llorado y velado por sus discípulos:




Como la cara no es lo suficientemente diabólica -a pesar de la descripción- no presenta nariz ganchuda, ni barba bifurcada, ni cuernos, salvo unas sombras que conforman las nubes y ayudan a definir este perfil entre las mismas; se ha difundido igualmente en la web una transformación necesaria y retocada por ordenador para convertir el rostro en algo totalmente maligno. Esta es la imagen:



Cuando Giotto pintó diablos en su obra les proporcionó, de acuerdo con la iconografía diabólica emparentada con la de los judíos: nariz ganchuda, barba marcada y cuernos; además de tener color oscuro. Así lo pintó en la Capilla Scrovegni de Padua, aconsejando a Judas la entrega de Cristo. Esta diablo asesor presenta los rasgos propios de los demonios pintados por el maestro italiano, que también se repiten en otra escena de la historia de san Francisco, donde aparece el santo expulsando a los demonios de Arezzo. En comparación al rostro pintado entre las nubes, esta imagen es mucho más temible y diabólica frente a la otra cara más apacible.




El hecho de que la cara esté escondida entre las nubes y haya pasado desapercibida hasta la actualidad, no es suficiente argumento para identificarla con un diablo. También está escondido entre los cúmulos el caballero que pintara Mantegna en el San Sebastián de Viena (1457-58) y no es el Maligno y tampoco lo son las caras que aparecen en el mismo marco, también pintadas por este artista italiano, como un trompe l'oeil en el cuadro El Jardín de los Vicios (c. 1500-1503). Teniendo en cuenta, además que la iconografía de esta última obra favorece más la presencia diabólica frente al tema glorioso de la muerte de san Francisco.

Incluímos en las siguientes imágenes el caballero nefelibata del San Sebastián mencionado, y las caras ocultas entre nubes del Jardín de los Vicios, ambas obras del artista del Quatrocentto italiano:

El detalle del jinete y su ubicación en el conjunto se aprecia en el siguiente link:














Este último detalle puede apreciarse en su conjunto en el siguiente link:
http://www.deyave.com/Arte/Pintura/Mantegna/Minerva.gif

Volviendo a la cara de Giotto, la posible explicación textual que no iconográfica, que aclara la presencia del diablo en el Paraíso, que es donde está este supuesto rostro diabólico, es que «En el Medievo se tenía la creencia de que en el cielo habitaban indistintamente ángeles y demonios. Los primeros, llevaban las almas de los justos al Paraíso; los segundos, atraían las de los condenados»; según información proporcinada por el padre franciscano Enzo Fortunato, quien dice que es más una tradición popular sin apenas plasmación textual.

Esta tradición oral propia por tanto de la mentalidad popular y no de la religión ortodoxa, no adquiere forma en el arte ni en la creación iconográfica; por el contrario -y esto es muy importante- la supuesta cara diabólica aparece en un tema glorioso cual es la muerte del santo y la llegada del su alma al cielo. Desde la propia vida de Cristo y el triunfo de éste sobre la muerte con el sacrificio en la Cruz y la Resurrección, las posteriores escenas del ciclo glorioso no incluyen la presencia del diablo, personaje derrotado con el sacrificio redentor. Así no aparece Satanás en la Visitatio Sepulcri, ni en el Noli me Tangere, ni en la aparición de Cristo a su madre, ni en la escena de los discípulos de Emaús, por citar episodios de este ciclo conocidos y representados abundantemente en el arte medieval.

Por mi parte opino que este rostro entre nubes que definen el Paraíso y acogen el alma del santo recién fallecido, contribuyen a humanizar el cielo, y puede ser un rostro angélico o un juego estético como un trompe l'oeil querido por Giotto sin mayor intención iconográfica.

Y a pesar de la extraordinaria difusión mediática de esta cara y su identificación con un diablo, no se sientan decepcionados porque no lo sea, porque diablos en el arte hay muchos, muchísimos, no tienen más que echarle un vistazo a este libro:

https://play.google.com/store/books/details/Esperanza_Aragon%C3%A9s_Estella_Y_L%C3%ADbranos_del_Mal?id=QTcPAQAAQBAJ

Gracias¡¡¡


***

At the beginning of November 2011, the news spread, in print as well as over the Internet, that a hidden face had been found in the clouds in a Giotto fresco painted in 1219 for the basilica of St. Francis of Assisi.

See the following link among others.

The news was first released by a Franciscan friar, Enzo Fortunato, and studied by the expert in medieval art and the Franciscan order, Chiara Frugoni. Both identified the face as that of a devil with a hooked nose, sunken eyes and two dark horns.
The supposed devil’s countenance appears in the clouds making up the heavenly spot to which Saint Francis’ soul has just risen aided by angels. His body lies in repose in the lower part of the fresco with his crying disciples keeping vigil.




Despite the description, the face has neither a hooked nose, a forked beard nor horns but some shadows which make up the cloud and help to define the profile amongst the same. As it is not sufficiently devilish, a necessary transformation has likewise been released on the web, touched up by computer to change the face into something completely evil. This is the image:







When Giotto painted devils in his works, he provided them with a hooked nose, prominent beard and horns as well as a dark colouring, in accordance with the iconography of devils related to that of Jews. This is how he painted the devil, in the Scrovegni Chapel in Padova, counselling Judas in the betrayal of Christ. This devil cum advisor has the features particular to the demons painted by the Italian master, which are repeated in another scene of the history of Saint Francis, in which the saint appears expelling the demons from Arezzo. In comparison with the face painted among the clouds, which is quite placid, it is much more fearsome and devilish:




The fact that the face is hidden among the clouds and has remained unnoticed until the present, is not sufficient reason to identify it as a devil. The horseman which Mantegna painted in his San Sebastian of Vienna (1457-58) is also hidden among the cumulus clouds but he is not the Evil One and neither are the faces which appear in the same setting, also painted by Mantegna as a trompe l’oeil, in  Minerva Expelling the Vices from the Garden of Virtue (c. 1500-1503). We must also take into account that in the iconography of this latter work the presence of the devil is much more appropriate than in the glorious theme of the death of Saint Francis.

The following images show us the horseman wandering among the clouds in the afore-mentioned San Sebastian and the faces hidden among the clouds in Minerva Expelling the Vices from the Garden of Virtue, both works of the Italian fifteenth century artist.















The horseman and his position in the painting can be appreciated at the following link:















This detail and its position in the painting can be seen at the following link:
http://www.deyave.com/Arte/Pintura/Mantegna/Minerva.gif

Getting back to the face painted by Giotto, a possible textual explanation –but not iconographic – of the presence of the devil in Paradise, which is where this supposed devil’s face is, is supplied by the Franciscan father Enzo Fortunato. According to his information: “In Medieval times, the belief existed that the heavens were populated by both devils and angels. The latter brought the souls of the just to Paradise while the former attracted those of the condemned.” He adds that it was a popular tradition with scarcely any textual expression.

This oral tradition belongs to the popular mentality and not to orthodox religion and takes shape neither in art nor in iconographic creation. On the other hand, and this is an important point, the supposed devil’s face appears in a glorious theme which is the death of the saint and the arrival of his soul in heaven. From the life of Christ onwards, and his triumph over death in the Sacrifice on the Cross and the Resurrection, later scenes of the glorious heavens do not include the presence of the devil, who was defeated in the sacrifice of the Redemption. So it is that Satan does not appear in the Visitatio Sepulcri nor in the Noli me Tangere, nor in the apparition of Christ to his mother, nor in the scene of the disciples of Emmaus, to cite some episodes of this cycle well known and abundantly represented in medieval art.
In my opinion, this face among the clouds which frame Paradise and receive the soul of the recently deceased saint contributes to humanise heaven and could be the face of an angel or an aesthetic game like the trompe l’oeil favoured by Giotto, without any ulterior iconographic intent.
However, despite the extraordinarily widespread diffusion of this face and its identification with the devil, you need not feel deceived if it is not one as devils in art there are many! You need look no further than this book:

https://play.google.com/store/books/details/Esperanza_Aragon%C3%A9s_Estella_Y_L%C3%ADbranos_del_Mal?id=QTcPAQAAQBAJ

 Thank you!!!

domingo, 4 de mayo de 2014

El espiritu de la colmena / The Spirit of the Beehive


En el pensamiento medieval los insectos laboriosos como la abeja y la hormiga tienen una consideración positiva y son imagen de virtudes y buenos presagios.
En el caso de la abeja y la hormiga su consideración está avalada por la Biblia y en concreto por la siguiente cita del Libro de los Proverbios de Salomón (6,6-9):

"Ve, ¡oh perezoso¡ a la hormiga; mira sus caminos y hazte sabio.
No tiene juez, ni inspector, ni amo.
Y se prepara en el verano su mantenimiento, reúne su comida al tiempo de la mies. O ve a la abeja y aprende como trabaja y produce rica labor, que reyes y vasallos buscan para sí y todos apetecen, y siendo como es pequeña y flaca, es por su sabiduría tenida en mucha estima
¿Hasta cuando perezoso acostado? ¿Cuándo despertarás de tu sueño?"

   Además en el bestiario medieval se creía que las abejas se reproducían por partenogénesis, es decir dividiéndose entre ellas sin necesidad del concurso de un varón, por lo que esta cualidad les hizo símbolo de la virginidad de María.
En determinados pueblos y creencias, las abejas simbolizan el alma del individuo por lo que es costumbre cubrir el colmenar de la casa con un paño negro al morir una persona de la familia, al igual que se tapa el retrato del difunto o se velan los espejos por temor a que el alma del difunto quede encerrada en su propio retrato o en la luna del espejo.  Igualmente y de acuerdo con la misma creencia, al morir una persona se acude al panal de la casa y se comunica a las abejas la defunción.
   Junto a las avispas, las hormigas son igualmente laboriosas y trabajadoras, y así aparecen en escenas de la Sagrada Familia señalando el trabajo en el taller de san José. Como tal las vemos al lado del Niño Jesús en esta miniatura española de la segunda mitad del s. XV:



Así como la Biblia define el aspecto positivo de los dos insectos citados, demoniza por el contrario a la mosca como imagen del dios pagano Beelzebub. Este dios fenicio es citado en el Antiguo Testamento, en concreto en un pasaje de la vida del rey Ozías.  Este monarca cayó desde la ventana y al quedar malherido, temió por su vida y mandó a sus súbditos a que fueran a consultar al oráculo de Beelzebub, al que se le ofrecían sacrificios humanos con vistas a que predijera el futuro, y por tanto su templo y debido al calor, se llenaba de moscas. Etimológicamente Beelzebub resulta de la deformación de Baal, término que significa dios o señor, adorado en un templo o gran estancia: zabul; templo que se supone estaba en Accaron antigua ciudad de Palestina. El rey Ozías murió tras la consulta al oráculo de Baal y no tanto por la gravedad de sus heridas sino como castigo divino, ya que había desconfíado de su verdadero dios, Yahvé, y había adorado a otro extraño a su religión.

La presencia de Beelzebub en el Antiguo Testamento sirvió para conocerlo y ubicarlo en un tiempo coetáneo del pueblo judío; pero su verdadera conversión en uno de los demonios más poderosos está en el Nuevo Testamento. Concretamente en un proceso de exorcización practicado por Cristo que los judíos critican e increpan diciendo que Jesús sólo puede expulsar demonios en nombre de Beelzebub (Mt 12, 24 y Lc. 11, 15-22).

La oposición entre el aspecto positivo de las hormigas frente al demoníaco de la mosca se representa en esta Crucifixión Mística del artista hispano Joan Rosat (1445). En el detalle que presentamos, las hormigas aparecen a la izquierda del cuadro como insectos laboriosos que simbolizan los buenos cristianos que recogen y atesoran la palabra de Dios; frente a la mosca posada sobre la calavera de Adán, imagen del pecado de nuestro primer padre que se redime con la sangre que brota del crucificado:




 La araña como insecto laborioso que teje pacientemente su tela podría equipararse a la abeja y la hormiga, pero en ocasiones en la dialéctica cristiana simboliza la astucia del diablo por la forma artera de atrapar a sus víctimas en la red. Tanto san Isidoro de Sevilla en sus Etimologías como otro enciclopedista más tardío, Pierre de Beauvais (s. XIII), identifican la araña con el diablo. Posteriormente, en la segunda mitad del s. XIV, el Libro de los Gatos, traducción española de las fábulas de Odón de Cheritón (s. XIII), recoge el ejemplo de la avispa y la araña; donde la primera queda atrapada sutilmente en la tela del arácnido, simbolizando un alma capturada por la red del diablo.

The Spirit of the Beehive


In medieval thinking hard-working insects such as the ant and the bee have a positive connotation and are images of virtue and good omen. In the case of the ant and the bee this is endorsed by the Bible, especially in the following quotation from Solomon’s  Book of Proverbs (6, 6-9):

         
"Go to the ant, thou sluggard; consider her ways, and be wise.
Which having no guide, overseer, or ruler,
Provideth her meat in the summer, and gathereth her food in the harvest. Or go the bee and learn how it works and produces rich labour, while kings and vassals search for themselves and all yearning, and being so small and thin yet held in much esteem for its wisdom.
 How long wilt thou sleep, O sluggard? when wilt thou arise out of thy sleep?"

  Besides, in the medieval bestiary it was believed that bees reproduced by parthenogenesis, that is to say, subdividing themselves without the necessity of a male’s collaboration, this quality making them a symbol of Mary’s virginity.
In certain races and creeds, bees symbolise the individual soul so that it is customary to cover the beehive of the house with a black cloth when a member of  the family dies, just the same as the deceased’s portrait is covered or mirrors veiled  for  fear that the soul of the deceased will remain enclosed in his portrait or in the glass of the mirror. Similarly and in accordance with the same belief, when a person dies pilgrimage is made to the house’s beehive and the bees informed of the death.
  
The ants are equally hard-working as the bees, and appear as such in scenes of the Sacred Family emphasising the work done in Saint Joseph’s workshop. So we see them at the side of the baby Jesus in this Spanish miniature from the second half of the 15th c.:



Just as the Bible defines the positive aspect of the two insects cited, it demonises the fly as a symbol of the pagan god Beelzebub. This Phoenician god is cited in the Old Testament, specifically in a passage about the life of King Uzziah, who fell from a window and was badly injured. As he feared for his life he ordered his subjects to go to consult the oracle of Beelzebub. Due to the heat and the human sacrifices which took place to predict the future, the temple was full of flies. Etymologically speaking, Beelzebub came about through the deformation of Baal, a term which signified god or lord, worshipped in a temple or a large room: zabul; a temple which it is supposed was in the city of Ekron, an ancient city of Palestine. King Uzziah died after the oracle was consulted; not so much from the seriousness of his injuries as from divine punishment, as he had not trusted in his true god, Jehovah and had worshipped another, strange, god.
The presence of Beelzebub in the Old Testament served to make him known and  place him within the contemporary Jewish nation. However, his true conversion into one of the most powerful demons comes in the New Testament. This specifically in an exorcization process carried out by Christ which the Jews criticised and rebuked  saying that Jesus could only expel demons in the name of Beelzebub (Mt 12, 24 & Lc. 11, 15-22).
The contrast between the positive aspect of the ants and the demonic of the flies is represented in this Mystical Crucifixion by the Spanish artist Joan Rosat (1445). In  the highlight shown, ants appear to the left of the painting as hard-working insects which symbolise the good Christians who collect and store up the Word of God, in contrast to the ant posed on Adam’s skull, an image of the sin of our first father which was redeemed by the blood of the crucified:


The spider, being an industrious insect which patiently weaves its web, could be compared to the bee and the ant, but on occasions in the Christian dialect symbolises the astuteness of the devil because of the artful form in which it traps its victims into the net. Both St. Isodore of Seville in his Etimologias and another, later enyclopedist, Pierre de Beauvais (13th c.), identify the spider with the devil. Later, in the second half  of  the 14th c., The Book of Cats, a  Spanish translation of the fables of  Odo de Cheriton (13th c.) takes the example of the wasp and the spider; where the first is subtly trapped in the spider’s web, symbolising a soul captured in the devil’s net.